La decisión de no conceder un penalti al Liverpool contra el Arsenal fue el principal tema arbitral del fin de semana, después de que Alexander Isak sufriera un breve tirón de la camiseta por parte de Jurriën Timber cuando el delantero del Liverpool intentaba llegar a un centro de Bradley Barcola.
El árbitro Andy Madley decidió no conceder el penalti, y el VAR Stuart Attwell respaldó la decisión. El entrenador del Liverpool, Andoni Iraola, describió el incidente como un “tirón claro, clarísimo”, una opinión que parece comprensible cuando las imágenes se ralentizan o se congelan. Sin embargo, a velocidad normal, el contacto pareció breve y limitado, con Timber usando una mano y el efecto sobre el movimiento de Isak sujeto a interpretación.
Los responsables arbitrales de la Premier League aplican un umbral elevado al juzgar los contactos dentro del área. Para que el VAR revoque una decisión tomada sobre el terreno de juego, debe existir un error claro y obvio, y el incidente no alcanzó ese estándar. Aunque Iraola dijo que animaría a sus jugadores a dejarse caer en situaciones similares, los árbitros de vídeo consideraron que la decisión fue correcta.
Madley también fue elogiado por su gestión de un incidente en el minuto 79. Después de que Alexis Mac Allister cometiera una falta sobre Martin Ødegaard, Noni Madueke se encaró con el centrocampista del Liverpool y sus cabezas hicieron contacto. Mac Allister cayó al suelo, pero el contacto no constituyó conducta violenta.
Madley mostró una tarjeta amarilla a Mac Allister y no amonestó a Madueke, quien ya había sido advertido. El VAR no recomendó una revisión porque no había pruebas de una infracción merecedora de tarjeta roja que se hubiera pasado por alto. Por lo tanto, la decisión del árbitro se consideró apropiada.
El fin de semana fue el más intenso de la temporada hasta ahora para el VAR, con siete decisiones revocadas en los primeros nueve partidos. Uno de los ejemplos más claros se produjo en el partido del Crystal Palace contra el Tottenham, donde la tarjeta amarilla de Jean-Philippe Mateta se convirtió en roja tras una revisión.
Mateta entró por detrás a Micky van de Ven cuando intentaba recuperar la posesión. El VAR Jarred Gillett identificó que Mateta estaba lejos del balón y había impactado completamente el tendón de Aquiles de Van de Ven con los tacos. El árbitro Michael Oliver revisó las imágenes y expulsó al delantero del Palace por juego brusco grave.
Otras intervenciones también dieron lugar a penaltis, expulsiones y goles anulados. El Aston Villa recibió un penalti contra el Fulham después de que el balón golpeara el brazo de Sander Berge, situado en una posición antinatural. El Chelsea recibió un penalti contra el Manchester United tras una entrada agresiva de Lisandro Martínez, quien también vio una segunda tarjeta amarilla. Dos goles en Stamford Bridge fueron anulados mediante la tecnología de fuera de juego semiautomatizada.
El Coventry recibió un penalti en su victoria por 3-1 sobre el Sunderland después de que una revisión del VAR identificara una mano de Ethan Pinnock. El Leeds también vio cómo se anulaba un gol contra el Bournemouth porque Dominic Calvert-Lewin había tocado el balón con la mano antes de que entrara en la portería, una infracción que sigue siendo sancionable incluso cuando la mano es accidental.
A pesar del volumen de actividad, las decisiones del VAR se gestionaron con rapidez y fluidez. Es probable que el debate sobre el incidente de Isak continúe, pero el fin de semana también ofreció varios ejemplos de intervenciones del sistema cuando las pruebas justificaban claramente un cambio.
Fuentes: The Guardian Sport.