El Nations Championship de rugby se acerca a una prueba crucial: comprobar si su final de tres días en Londres puede atraer suficiente interés e ingresos para justificar el nuevo formato de fin de año. Alrededor de un tercio de las entradas para el fin de semana seguían disponibles, mientras que las entradas para adultos para la doble jornada del domingo costaban entre 175 y 280 libras, sin contar los gastos de viaje, alojamiento, comida y bebida.
Los organizadores de la competición han reestructurado el calendario de partidos internacionales de otoño para crear un evento culminante. Ronan Dunne, presidente del Six Nations, ha calificado los cambios como «posiblemente la evolución más significativa de este deporte desde que el rugby se hizo profesional». Sin embargo, las perspectivas del formato dependerán en gran medida del rendimiento financiero de la final y de si los aficionados se implican en los partidos.
El miércoles se anunciará que un ganador de alto perfil de los BRIT Awards encabezará el espectáculo del descanso. El calendario también plantea un reto para quienes compren entradas: no se confirmará qué selecciones jugarán cada día hasta el domingo anterior. Hay entradas disponibles para ver a una selección concreta durante el fin de semana de las finales, pero esa opción quizá no les convenga a los aficionados que no puedan asistir ninguno de los dos días.
El éxito del evento también podría depender de cómo la Rugby Football Union promocione el fin de semana. El artículo describe una aparente cautela dentro de la RFU a la hora de presentar la ocasión como un evento excepcional, y señala que la federación ha alquilado su estadio. En cambio, Tom Harrison, director ejecutivo de Six Nations Rugby, ha presentado el torneo como un catalizador para el crecimiento global de este deporte.
En el terreno de juego, los resultados están interrelacionados en toda la competición, por lo que cada partido influye en mayor medida en la clasificación final. Francia y Sudáfrica encabezan sus grupos a mitad de torneo. El día de las finales también se decidirá un «Desafío de los hemisferios»: se otorgará un punto por cada partido, desde el duelo entre los equipos que ocupan el sexto puesto hasta el enfrentamiento entre los segundos, y dos puntos por la gran final. Gana el primer hemisferio que llegue a cuatro puntos; Japón se considera un equipo del hemisferio sur para equilibrar los bandos.
El formato podría tener inconvenientes. Sudáfrica y Nueva Zelanda podrían ganar todos sus partidos, pero solo una de las dos llegaría a la final. El pilar de Inglaterra Ellis Genge también ha cuestionado las implicaciones para el bienestar de los jugadores de añadir lo que llamó un mini Mundial a menos de un año del torneo de 2027 en Australia.
Los próximos partidos podrían influir en el interés por la final. El artículo señala que una posible victoria de Escocia sobre Nueva Zelanda o de Irlanda sobre Sudáfrica podría elevar el perfil de la competición, y destaca el partido de Francia contra Sudáfrica en París, el viernes de la semana siguiente, como una gran oportunidad para el equipo francés. Entretanto, Inglaterra afronta una exigente serie de partidos contra Australia, Japón y Nueva Zelanda.
Fuentes: The Guardian Sport.