Australia ha alcanzado la fase eliminatoria de la Copa del Mundo de Rugby League con tres victorias en tres partidos y sigue siendo el equipo a batir en casa mientras persigue un cuarto título consecutivo. Pero, según un análisis de Jack Snape para The Guardian, los problemas más serios de los Kangaroos están dentro de su propio campamento antes de la semifinal del domingo contra Samoa en el Allianz Stadium de Sídney.
Snape identifica como preocupaciones la presión sobre el entrenador Kevin Walters y un paquete de delanteros que ha sido humillado en el torneo, junto con una ola de especulación sobre la agencia libre que dominará la preparación. Para los anfitriones, hay poco que ganar y mucho que perder, según el análisis.
La advertencia llega después de la victoria de Tonga sobre Samoa en Parramatta, que el artículo describe como el mejor espectáculo del torneo, disputado ante una multitud a capacidad y miles de banderas. La intensidad se mantuvo alta durante 80 minutos aunque un puesto en semifinales ya estaba asegurado, y un try samoano anulado al final del partido sugirió que cualquiera de los dos equipos pondría a prueba a Australia. Ambas plantillas incluyen jugadores que estarían cómodos con el verde y dorado de Australia, incluidos Hamiso Tabuai-Fidow, Brian To’o y Stephen Crichton por Samoa, e Isaiya Katoa y Rob Toia por Tonga.
La recompensa de Tonga es una semifinal contra Nueva Zelanda, el equipo que debería haber vencido a Australia en la primera ronda y que posee la delantera más imponente del torneo, según el análisis. Nueva Zelanda ha anotado 160 puntos en victorias sobre las Islas Cook y Fiyi desde aquel partido inaugural, con Jahrome Hughes y Casey McLean —autor de cuatro tries contra Fiyi— aportando clase y poder de golpe, aunque Kalyn Ponga está lesionado.
Australia ha mejorado desde su afortunado escape contra Nueva Zelanda, cuando dos interceptaciones y dos tries de Jack Bostock ayudaron a dar vuelta el resultado, y desde entonces ha vencido a Fiyi y a las Islas Cook. Pero los Kangaroos iban por detrás en ambos partidos de grupo. Contra Fiyi parecieron brevemente quedarse dos tries atrás con media hora por jugar antes de que una intervención del árbitro de video provocara un cambio de rumbo; un temprano arranque en la segunda mitad resolvió el partido contra las Islas Cook. Sin embargo, los errores y la falta de cohesión de los dos primeros partidos de Australia no se han sacudido.
El análisis también cuestiona el planteamiento de Australia en la delantera. Nueva Zelanda promedió cinco metros más por set que los Kangaroos, que tuvieron dificultades para construir impulso contra Fiyi. La elección de Australia de delanteros móviles en lugar de opciones más grandes y físicas significa que el equipo necesitará atacar por las bandas y estirar las líneas defensivas rivales. Walters es retratado como una presencia agradable en el vestuario más que como un táctico o un capataz, y su mejor cualidad tal vez sea su disposición a dejar jugar a una plantilla talentosa.
La selección y los contratos añaden más distracción. Reece Walsh parece probable que conserve el puesto de fullback por delante de James Tedesco tras su actuación contra las Islas Cook y su éxito bajo Walters en Inglaterra el año pasado. Sam Walker parece haber caído por debajo de Tom Dearden en las posiciones de medio tras no jugar contra las Islas Cook, y además está sin club después de ser dejado de lado por los Roosters en medio de un pulso contractual. Walker está entre varios Kangaroos en negociaciones mientras el torneo alcanza su etapa decisiva, junto con Latrell Mitchell, Cam Munster, Harry Grant, Liam Martin, Bradman Best y Bostock. Contra Samoa, sugiere el artículo, Australia podría encontrar más motivación que dinero.
Fuentes: The Guardian Sport.