La eliminación temprana de Inglaterra de la Copa Mundial de Rugby League ha expuesto problemas que se han desarrollado durante años. El equipo no logró alcanzar las semifinales por primera vez después de no avanzar desde un controvertido formato de fase de grupos, lo que provocó un renovado escrutinio sobre el estado del rugby league inglés.

El resultado no puede atribuirse únicamente al formato del torneo, a los jugadores o al cuerpo técnico. Se ha permitido que el programa internacional de Inglaterra quede a la deriva, mientras Australia y Nueva Zelanda seguían siendo los principales referentes. Esa situación se ha agravado a medida que Samoa y Tonga han surgido como grandes fuerzas del deporte, dejando a Inglaterra clasificada como la quinta mejor nación del mundo y en riesgo de seguir cayendo.

La Rugby Football League ha abierto una investigación sobre la decepcionante campaña, pero las revisiones rara vez han producido cambios significativos. El rugby league internacional solo apareció muy avanzada la revisión estratégica del año pasado, por detrás de propuestas como un torneo Nines y nuevos cambios en el formato de la Challenge Cup.

La preparación limitada para la Copa Mundial subrayó la baja consideración de la selección nacional. Inglaterra no tuvo ningún partido de preparación, prueba a mitad de temporada ni concentración de entrenamiento antes del torneo, mientras que los jugadores y el personal solo se reunieron en persona días antes de su partido inaugural. Un enfoque así recibiría intensas críticas en otros grandes deportes ingleses.

La RFL no tiene un control completo de la situación porque los clubes de la Super League conservan un poder significativo en la toma de decisiones. Las decisiones recientes, incluida la ampliación de la competición a 14 equipos y el aumento de la cuota de jugadores extranjeros de siete a 10 por club, se presentan como medidas que podrían reducir las oportunidades para los jugadores elegibles para Inglaterra y disminuir la calidad de la competición nacional.

Con la Super League ampliándose nuevamente el próximo año, cuando se incorpore London, el camino para el talento inglés podría volverse aún más limitado. El artículo estima que menos de una cuarta parte de los jugadores de la competición podrían ser elegibles para Inglaterra una vez excluidos los jugadores extranjeros y franceses del cálculo.

Una solución propuesta es una comisión independiente dirigida por la NRL para retirar de los clubes las decisiones clave. Otras medidas sugeridas incluyen acortar la temporada de la Super League, reducir el tamaño de la competición de élite y crear oportunidades regulares para que los principales jugadores de Inglaterra entrenen y jueguen juntos.

Por lo tanto, el fracaso de Inglaterra debería tratarse como una advertencia y no como una decepción aislada. El ascenso de Samoa y Tonga ha expuesto el coste de permitir que la selección nacional siga siendo una baja prioridad, y el deporte afronta ahora la presión de realizar cambios estructurales antes de que el declive se vuelva irreversible.

Fuentes: The Guardian Sport.