Australia y Nueva Zelanda avanzaron del Grupo A, como se esperaba, y siguen siendo las grandes favoritas para enfrentarse en la final de la Copa del Mundo de Rugby League el 15 de noviembre. Pero Tonga y Samoa han creado una posibilidad alternativa: ambas naciones del Pacífico llegaron a las semifinales tras realizar sólidas campañas.
Tonga ganó sus tres partidos de la fase de grupos y se enfrentará a Nueva Zelanda. Samoa, subcampeona del torneo de 2022, jugará contra Australia en una revancha de aquella final. La posibilidad de que cualquiera de los dos equipos llegue hasta el final ha despertado la esperanza de que la competición tenga un campeón inesperado y cuestione el dominio de las potencias tradicionales.
La semifinal de Tonga contra Nueva Zelanda tiene antecedentes recientes. Tonga derrotó a los Kiwis por 25-14 en el Campeonato del Pacífico hace dos años y alcanzó así su primera final en un torneo de élite. También llegó a las semifinales de la Copa del Mundo en 2017, después de sorprender a Nueva Zelanda en la fase de grupos, antes de perder 20-18 contra Inglaterra.
Samoa llegó a la final de 2022 tras vencer a Inglaterra por 27-26 en una semifinal decidida en la prórroga por punto de oro. Se convirtió en el sexto equipo en alcanzar una final masculina de la Copa del Mundo, junto con Australia, Nueva Zelanda, Gran Bretaña, Inglaterra y Francia. Australia ha ganado 10 de los últimos 11 torneos, incluidos los tres más recientes, mientras que Nueva Zelanda se adjudicó el otro.
Los equipos del Pacífico se enfrentaron en los cuartos de final de la Copa del Mundo anterior, cuando Samoa ganó 20-18. Tonga se impuso por el mismo marcador en su reciente partido de la fase de grupos, que el entrenador de Samoa, Ben Gardiner, describió como una ocasión memorable, y elogió al público y el ambiente que rodeó el encuentro.
El progreso de los equipos refleja tanto su calidad de juego como la importancia de representar sus raíces. Nueve jugadores de las convocatorias para el partido de la fase de grupos habían participado este año en la State of Origin, la competición anual entre Nueva Gales del Sur y Queensland. Isaiya Katoa, medio scrum de Tonga, elogió la intensidad del partido y la influencia del entrenador Kristian Woolf, que dirige a Tonga desde 2014.
Tanto Tonga como Samoa están entrenadas por australianos con experiencia en la NRL. Sus plantillas también se han beneficiado de las reglas de elegibilidad de la liga de rugby: desde 2016, los jugadores pueden representar a una nación de primer nivel, como Australia o Nueva Zelanda, y a una nación de segundo nivel, siempre que jueguen para un solo país durante un año natural o en una Copa del Mundo. Este sistema ha permitido a jugadores con raíces en el Pacífico representar sus orígenes familiares.
El artículo también señala el apoyo financiero a la región. En julio, el Gobierno de Australia anunció una inversión de 250 millones de dólares australianos durante 10 años para la Asociación de Rugby League del Pacífico, destinada a crear oportunidades en Papúa Nueva Guinea, Tonga, Samoa y Fiyi.
El torneo se ha reducido de 16 equipos a 10, y los resultados desequilibrados de la fase de grupos han reavivado la preocupación por la brecha entre las potencias consolidadas y las demás naciones. Ryan Hall, exinternacional inglés, sostuvo que una Copa del Mundo debería mostrar el deporte de forma más amplia e incluir a más de 10 equipos. Para que la liga de rugby crezca, las actuaciones de Tonga y Samoa demuestran que nuevos aspirantes pueden aportar tanto calidad competitiva como un fuerte interés del público.
Fuentes: BBC Sport.