El reciente susto de salud de Vincent Kompany ha servido como un recordatorio conmovedor de que el cargo de entrenador de fútbol sigue siendo una ocupación que consume todo, con costos físicos y mentales significativos. El columnista de BBC Sport Tony Pulis argumenta que, si bien el rol ha evolucionado durante décadas, los peligros persisten, haciendo eco de tragedias históricas como la muerte del entrenador de Escocia Jock Stein en 1985 y diversos problemas cardíacos sufridos por figuras como Graeme Souness, Sir Alex Ferguson, Gerard Houllier, Joe Kinnear y Harry Redknapp.
Pulis recuerda un experimento de hace 25 años que involucró al entrenador de Leicester Dave Bassett y al de Bolton Sam Allardyce, donde ambos hombres fueron conectados a monitores cardíacos durante un partido. Los datos revelaron que sus frecuencias cardíacas alcanzaron niveles críticos, ilustrando la intensa tensión fisiológica del trabajo. Sin embargo, Pulis señala que los efectos adversos no se limitan a los días de partido; el estrés implacable requiere que los entrenadores gestionen activamente su propio bienestar.
Reflexionando sobre el inicio de su carrera en Bournemouth en 1992, Pulis admite que su gestión inicial de sí mismo fue deficiente. Describe un estilo de vida impulsado por viajes por autopistas y comida rápida como pescado con patatas fritas o pasteles a mitad de partido, impulsado por el deseo de controlar cada aspecto del club, desde la búsqueda de talentos hasta la organización del equipo juvenil. La presión por ganar partidos significaba que las críticas se dirigían únicamente hacia él, creando un entorno estresante donde sentía que no podía protegerse a sí mismo excepto a través de los resultados.
Un punto de inflexión ocurrió en 1994 cuando un triatleta australiano aconsejó a Pulis que su trabajo estaba obstaculizando su condición física y que los niveles de estrés representaban una gran amenaza para su vida. Al darse cuenta de las concesiones que estaba haciendo, Pulis se resolvió a priorizar su salud en futuros cargos. Comenzó a entrenar temprano cada mañana antes del desayuno, una rutina que le ayudó a mantener su condición física incluso en días en los que solo podía caminar o estirarse.
Para gestionar aún más su bienestar, Pulis aceptó desafíos físicos significativos para la caridad, incluyendo correr el maratón de Londres en 1999, pedalear desde John O'Groats hasta Land's End, escalar el monte Kilimanjaro y remar desde el Puente de la Torre hasta la Torre Eiffel. Descubrió que este ejercicio ayudó a sus niveles de estrés y mejoró su sueño, evitando que se quedara despierto preocupándose por problemas laborales. Mentalmente, se protegió a sí mismo nunca leyendo la cobertura periodística sobre él o su equipo, independientemente de si era positiva o negativa.
El tiempo con la familia también se convirtió en una válvula de escape crucial para Pulis. Si bien los sábados a menudo se pasaban conduciendo a casa para reflexionar sobre los resultados y prepararse para el siguiente partido, los domingos estaban dedicados enteramente a su familia. Ver a su hijo Anthony jugar al fútbol o simplemente estar con sus hijos proporcionó una relajación esencial y le ayudó a desconectarse de las demandas profesionales.
Pulis ahora aconseja a los jóvenes entrenadores que mantengan el entusiasmo por el autocuidado, advirtiendo que descuidar la salud bajo un estrés constante es peligroso. Reconoce que, si bien muchos aún están dispuestos a correr estos riesgos, el panorama ha cambiado. En el pasado, los clubes rara vez priorizaban la salud de los entrenadores, aceptando a menudo una mala dieta y el exceso de alcohol como parte del estilo de vida. Hoy en día, sin embargo, el apoyo es más robusto; la Asociación de Entrenadores de la Liga ofrece pruebas de salud frecuentes a través de su programa 'Fit To Manage', y el personal médico de los clubes ahora asegura que los equipos directivos reciban la atención adecuada junto con los jugadores. Si bien la vida del entrenador puede seguir siendo solitaria, Pulis concluye que la ayuda disponible está en un nivel diferente en comparación con el inicio de su carrera.
Fuentes: BBC Sport.