Nouria Newman y su compañero de remo, Sandy MacEwan, completaron el segundo descenso integral del río Klinaklini, en el noroeste de la Columbia Británica, después de aplazar la salida cuando las lluvias nocturnas duplicaron el caudal. Se considera que este río de 125 millas presenta un desafío especial: de los tres grupos anteriores que intentaron recorrer la ruta completa hasta el Pacífico, solo uno lo consiguió.

La pareja esperó a que bajara el nivel del agua antes de ponerse en marcha. Cuando llegaron al tramo clave de 12 millas, el río había recuperado su caudal habitual, de unos 10.000 pies cúbicos por segundo. Inspeccionaron cuidadosamente los seis cañones del tramo inferior del desfiladero y completaron el descenso.

Newman, de 35 años, dice que la incertidumbre forma parte del atractivo. Describe las aguas bravas como algo fugaz, en lo que los momentos de intensa felicidad dan paso al siguiente desafío. Los ríos pueden pasar rápidamente de la euforia al peligro, por lo que el criterio y la preparación son fundamentales en este deporte.

Su carrera comenzó centrada en la competición. Newman ganó la prueba de estilo libre Ottawa XL en 2013, quedó segunda ese año en el Campeonato Mundial de Canotaje Slalom de la ICF y obtuvo el oro por equipos en el campeonato mundial de 2014. También ha sido nombrada campeona mundial de kayak extremo en cinco ocasiones. Pero le atraían los ríos salvajes, como el Stikine, donde se convirtió en la primera mujer en descender el peligroso rápido conocido como Site Zed.

En la última década, Newman ha remado en decenas de países, ha realizado expediciones en solitario en India y Madagascar y ha sido la primera en descender ríos en Colombia y China. Estableció un récord femenino al descender la cascada más alta, de 104 pies, y, en 2023, se convirtió en la primera mujer en descender el desfiladero de Rondu, en Pakistán.

Newman afirma que la experiencia no ha hecho que deje de sentir miedo. Distingue entre el riesgo —la posibilidad de no seguir la línea— y las consecuencias, es decir, lo que podría ocurrir si eso sucede. Según explica, la preparación implica calcular el riesgo, pero las decisiones en el río también dependen de la intuición. Un incidente grave durante una expedición en India, cuando su kayak quedó atrapado sobre un sifón y la corriente la arrastró a través de él, le recordó lo inciertas que pueden ser esas decisiones.

Tras una operación de hombro y dos temporadas de resultados irregulares, Newman fue apartada del equipo de la federación francesa a finales de 2017. Entonces viajó a India para realizar una expedición en solitario. Más tarde obtuvo una maestría en periodismo y ciencias políticas en Sciences Po y escribió su tesis sobre las expectativas sociales en torno al miedo, en particular sobre cómo se enseña a las mujeres a tener más miedo que a los hombres.

Newman dice que para ella los viajes por los ríos son importantes tanto por las personas que participan como por el agua misma. Quiere que se la conozca principalmente como kayakista de aguas bravas y afirma que da prioridad al tiempo en los ríos por encima de aumentar su presencia en las redes sociales o buscar oportunidades comerciales. Contar su historia directamente, dice, es parte de hacer las cosas a su manera.

Fuentes: The Guardian Sport.