Inglaterra se ha acercado más a salir de la Copa del Mundo de Rugby League tras una victoria desorganizada por 34-12 sobre Papúa Nueva Guinea. A pesar de la victoria, el partido se caracterizó por el caos y numerosos errores que probablemente resultarán insuficientes para sus esperanzas de clasificación. Tras sufrir una derrota inicial contra Tonga, la estrategia de Inglaterra requería ganar convincentemente sus partidos restantes del grupo para llegar a las semifinales.
El equipo inicialmente parecía en buen camino contra Francia con una victoria dominante por 82-0 y comenzó con fuerza contra Papúa Nueva Guinea. Liderando 22-0 después de solo 22 minutos gracias a los ensayos de Matty Ashton, AJ Brimson, Dominic Young y Harry Smith, Inglaterra parecía preparada para cerrar la significativa diferencia de puntos necesaria para superar a Samoa. Sin embargo, el impulso cambió negativamente a pesar de las instrucciones previas al partido del entrenador principal Brian McDermott para que sus jugadores mantuvieran la paciencia.
Inglaterra perdió repetidamente la posesión y concedió faltas, lo que revitalizó al equipo de Papúa Nueva Guinea. Dudley Dotoi y Gairo Voro anotaron ensayos para los Kumuls mientras Inglaterra desperdiciaba su iniciativa. El partido destacó estas luchas cuando el centro Herbie Farnworth fue despojado del balón cerca de la línea de ensayo poco antes de que Mikey Lewis sumara un ensayo al esfuerzo en la segunda mitad de Morgan Knowles. En total, Inglaterra cometió 21 errores y logró solo una tasa de finalización del 57%, un nivel de rendimiento considerado inadecuado para esta etapa del torneo.
Esta exhibición contrastó marcadamente con su plan maestro contra Francia. En consecuencia, Inglaterra ahora solo puede llegar a los cuatro últimos si Tonga derrota a Samoa por más de 46 puntos. Dado que el equipo de Kristian Woolf perdió 34-6 contra Samoa en Brisbane hace un año y no ha vencido a sus vecinos desde 2018, tal resultado parece altamente improbable.
Fuentes: BBC Sport.